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Diseño y etiquetas de vino. Pasaporte internacional para la exportación

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y así podríamos definir la importancia que tienen las etiquetas de los vinos, cuando se la juegan y quieren ganarse un visado internacional y competir con otros mercados y otros miles de vinos que hay en la actualidad en las estanterías tanto de las tiendas especializadas como los supermercados.

Diseñar una etiqueta de vino significa transgredir o reinventarse, sobre todo si salimos al mercado con un nuevo producto y esto es totalmente válido para marcas reconocidas como para aquellas bodegas junior que se aventuran en el mercado de los vinos.

Diseño = Imagen + Mensaje + Origen

Visual Wine , Agencia Calcco

Como si de una fórmula matemática fuese, en el diseño de una etiqueta ponemos en juego algo más que la simple imagen de una botella de vino, ponemos en manos del consumidor final la imagen de toda la bodega.

Cuando se diseña una etiqueta no sólo va en ella una imagen, debemos de incluir un mensaje y el origen del vino. Viendo la tendencia a nivel mundial, en este apartado se quiere transgredir con una imagen rompedora y muchas veces incluso podríamos decir que controversial ya en algunos casos ni siquiera pareciera que estamos ante una botella de vino.

Hay que tener en cuenta la contra etiqueta, en la cual hay que poner la información del vino en sí, su graduación, la variedad de uva, que es hoy en día un criterio de compra, sobre todo en países como en Reino Unido, y un mensaje muy breve y conciso del carácter del vino. Este mensaje cada vez más se tiene tendencia a redactarlo como si fuera un poema, de alguna forma para enganchar y convencer al consumidor que es un vino único y diferente a todo lo que van a encontrar en el lineal de vinos.

Auténticas pasarelas de diseño

La bodega La Vinyeta, en colaboración con Senyor Estudi

La bodega La Vinyeta, en colaboración con Senyor Estudi

En los últimos años hemos visto diseños realmente rompedores, con mucha imaginación. Las bodegas, en busca de hacerse un hueco en las estanterías, buscan llamar la atención y bien que lo consiguen, pero cada vez son más las bodegas que siguen e imitan esta tendencia, por lo que cabe esperar que dentro de muy pocos años, las tiendas especializadas en vinos, sean auténticas pasarelas de vinos y se podrán hacer concursos de cuál es la marca con la etiqueta y el diseño de la botella más original, transgresora o “rara” en algunos casos.

¿Es esto una estrategia acertada? Según las propias bodegas sí, incluso las bodegas clásicas están poco a poco rediseñando sus marcas más clásicas, dándoles un aspecto “algo” más moderno, no tan abrupto como los nuevos vinos, pero cierto es, que aun teniendo renombre, es necesario un cambio de estética.

Fidelidad a la marca

 

 Lolea, Estudio Versus

Lolea, Estudio Versus

Según arrojan los últimos estudios de Design Audit Report del 2015 en su edición dedicada a los vinos, lanzarse al mercado internacional es un tema sobre todo de estrategia de posicionamiento y venta en general de la bodega. Está demostrado que el mercado de consumo más grande del mundo, Estados Unidos, la fidelidad a una marca de vino, prácticamente no existe y se tiene que luchar con otras armas, como son el diseño del packaging, el envase de la botella (forma) y la etiqueta, ya que la información que aparezca en la botella así como lo que los ojos perciben seguramente es lo que el cliente compre, más que por comprar un vino por su nombre. Eso sí, si después de tanto diseño el contenido del caldo no está a la altura o expectativas del cliente, seguramente no vuelva a comprar ese vino.

En el caso de productos procedentes de España y Francia tenemos una clara ventaja en este mercado y es que la palabra “vino” (wine en inglés), nuestros productos enológicos, sí están reconocidos y la gente “aprecia” el producto Made in Spain, pero, es posible que no sepan distinguir un tinto de Rioja de un Ribera del Duero o de uno del Vinalopó. Por eso es muy importante, esta nueva tendencia del diseño, ya que el cliente americano medio, se guía más por lo que ve y finalmente cata, que lo que sabe del propio vino o su cultura.

Resumiendo que aunque no existe un fidelidad a una marca sí que se presta atención al producto final, que es el vino.

Estrategia de posicionamiento

De Mesa. A table wine. Grantipo

De Mesa. A table wine.
Grantipo

Como hemos comentado en el párrafo anterior, el mercado internacional del vino se está moviendo muy deprisa, y países con un buen clima para la vid como lo son Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, y el propio Estados Unidos así como otros países latinos como Chile y Argentina, están dando a conocer sus caldos con estas nuevas armas que son el diseño del “aspecto” exterior del vino. Lo que se también se busca es un posicionamiento estratégico de la bodega, además del nombre del vino en sí mismo. Hablando del mercado extranjero sobre todo el británico y estadounidense, si un cliente al final le ha gustado un vino, es posible que compre el mismo vino pero por las costumbres de compra de esos países sobre todo el americano, le gusta probar cosas diferentes y si le gustó un vino tinto merlot por ejemplo, buscará un vino de la misma bodega pero quizás un Sauvignon, un Tempranillo o un Garnacha.

Experiencia en la compra

Como dijo Javier Euba un joven diseñador riojano, creador de muchas etiquetas recientes de vinos españoles –Un buen diseño coherente con el producto y con el discurso de la bodega ayuda a posicionar el vino y a crear una experiencia entorno a la compra, lo que finalmente hará recordar la marca- y es eso justamente lo que la nueva generación de bebedores de vino, está buscando, una experiencia de compra y compartir esa compra con la pareja, los amigos o la familia. No se trata de saber sobre un vino, sino de disfrutar de ese vino con las personas. Y si finalmente el resultado es el deseado, se acordarán de la marca.

Dos mercados

En el mundo de los vinos hay dos tendencias, una que es el mundo del vino intrínseco (los sumellería, enología, los grandes vinos, la restauración y todo el mundo que los rodea) y el comercial. El “clásico” mundo del vino siempre estará al acecho del buen vino, su elaboración, calidad y DO. Sin embargo hay un mercado brutal y más comercial que sin querer “entender” o profundizar sobre el propio vino, quieren vivir la experiencia de ese vino y disfrutar el momento y allí es donde quizás, esté ganando la batalla el diseño de las nuevas etiquetas, ya que para un sumellier, la etiqueta no lo será todo sino lo que significa el vino.

 

 

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